Nivel 2 Bebé

Esta formación nació de algunas sencillas constataciones.

Los participantes en los cursillos vienen a aprender técnicas, siempre más técnicas. Pero a menudo los parámetros esenciales para una palpación adecuada no se han adquirido suficientemente. Como cualquier otro aprendizaje, ello exige tiempo y un cierto replanteamiento.

En abordaje tisular, formulamos la hipótesis de que los tejidos son conscientes. La relación que se establece con ellos no es, pues, una relación de tipo « cosa », sino de tipo « ser ». Y en esas condiciones ciertos parámetros como la presencia, la intención y la atención devienen en esenciales.

Estos parámetros son la clave de nuestras herramientas de comunicación, clave sin la cual una técnica se ve vacía de sentido y se queda a nivel del HACER y no a nivel del SER. Dependen de la calidad del SER del terapeuta.

 

Además, los osteópatas hacen vivir (a sus pacientes) procesos de liberación somato-emocional sin haberlos vivido ellos mismos. Para que nazca una consciencia real del proceso, es importante que el terapeuta haya atravesado ya por semejante transformación.

Esta liberación debe abocar en un Still-point, expansión. No quedarnos con un final no acabado que deje al paciente con una sensación más mala que la que tenía al llegar. Esta liberación permite tomar consciencia de un modo de funcionamiento y de unos recursos que el paciente descubre por sí mismo.

Liberar una zona de retención física y/o emocional es transformarla hasta un nivel celular, con el respeto de los tejidos, del ritmo de estos últimos. Liberarlos de lo que es posible y únicamente lo que es posible para el paciente aquí y ahora.


 

Los principales límites de la osteopatía son los del osteópata.

Entonces, el camino del terapeuta puede proseguir…